Batch Cooking

Una de las rutinas que más os suelo recomendar en mi consulta de nutrición, es llevar a cabo el famoso Batch Cooking, que simplemente se basa en agrupar todas las preparaciones culinarias de la semana en una sola sesión de cocina. Esto nos ayudará tanto a ser más prácticos como a optimizar al máximo nuestro tiempo

¿Qué es el Batch Cooking?

Este concepto tan extraño de primeras no es más que el hecho de cocinar una vez a la semana la base de las preparaciones que vamos a tomar durante el resto de días. Resulta muy útil cuando nuestro horario de trabajo no nos deja demasiado tiempo libre, para papás y mamás que además de cuidar de los niñxs trabajan o cuando sencillamente, preferimos dedicar nuestro tiempo disponible a otras cosas que no sean cocinar a diario.

¿Por qué os lo recomiendo tanto? Aunque no os encontráis en ninguno de los grupos anteriores:

  • Al tener ya la comida preparada, vamos a evitar dejarnos llevar por la improvisación o por la tentación de tirar por precocinados o llamar al típico “comidas para llevar”.
  • Comer más sano y variado.
  • Ahorrar dinero y desperdiciar alimentos
  • Ganar tiempo libre.

¿Qué necesito para seguir el Batch Cooking?

Menú semanal

Para tener éxito en nuestra preparación de Batch Cooking semanal lo primero que necesitas es planificar un buen menú semanal y, seguidamente, una lista de la compra acorde con los platos que han planificado.

Lista de la compra

Lo que contenga tu carrito de la compra va a depender de tus gustos y de la época del año en la que te encuentres. Te recomiendo que, teniendo en mente el plato de Harvard, y la estacionalidad de los alimentos, incluyas aquellos que correspondan a todos los grupos de alimentos (verduras, proteínas, hidratos de carbono, grasas y frutas). Escogiendo algunos alimentos de cada grupo, puedes combinarlos entre sí y elaborar infinidad de preparaciones.

Rutina

Ahora sólo necesitas establecer qué momento de la semana vas a dedicar a realizar todas las preparaciones. En mi caso, suelo dedicar los domingos por la tarde unas 2 ó 3 horas, pero cada uno puede elegir su momento en función de sus necesidades.

Tuppers

También vas a necesitar tuppers para guardar todo lo que prepares. Si son de vidrio mejor. A mi gusto, conservan mejor el sabor de los alimentos, son más duraderos y además ayudamos a reducir el consumo de plásticos.

Organización de la despensa

Y por último, te recomiendo organices tu despensa. Como imprescindibles, te recomendaría que siempre tengas:

  • legumbres (en conserva o secas),
  • cereales integrales,
  • frutos secos,
  • latas de conserva de pescados
  • salsa de soja o salsa de tomate casera como aderezo,
  • especias y
  • semillas.

Todos estos alimentos aguantan bastante tiempo y puedes tenerlos como base de infinidad de preparaciones.

¿Cómo lo hago?

El procedimiento de tu Batch Cooking va a depender de la cantidad de comidas que vayas a querer preparar: quizás para ti la hora de la comida es la más “conflictiva” y te viene mejor preparar sólo comidas, o ya que te pones, prefieres invertir un poco más de tiempo y dejarte hechas tanto las comidas como las cenas. Esto va a depender de tu rutina y del tiempo que dispongas.

Para empezar puedes hacerlo con las verduras. Primero conviene lavarlas, cortarlas y dejarlas preparadas para utilizar dependiendo de tu planificación. Puedes reservar algunas, como las zanahorias o el pimiento, bien lavadas, cortadas y guardadas en un tupper hermético en crudo para utilizar como snack. El resto las puedes usar para hacer crema, pisto o saltearlas con alguna legumbre, por ejemplo.

El siguiente paso sería organizar las preparaciones por métodos de cocinado. Si vas a meter unas verduras al horno, aprovecha la bandeja para preparar verdura para varios platos. También puedes incluir algo de pollo, por ejemplo, para tener esa ración de proteína también lista.

Si vas a hacer crema de verduras, en vez de hacer cantidad para una sola vez, pela y corta más cantidad de verduras y haz crema para dos o tres ocasiones. El esfuerzo y los recursos van a ser los mismos (te da lo mismo llenar un tercio de la olla que llenarla hasta arriba) y puedes congelar las porciones resultantes para tener el acompañamiento de alguna comida o cena ya listo para calentar y servir.

Mientras tienes el horno en marcha o la olla de las verduras cociéndose, y ya no requieren de tu atención, puedes empezar a preparar las raciones de hidratos de carbono y proteína: cocer patatas, arroz o pasta, y/o poner a cocer huevos o legumbres. Con esto puedes hacer dos cosas:

  • Separarlo en raciones individuales y tenerlo listo para mezclar con el resto de los ingredientes (por ejemplo, guardar el arroz cocido sin nada más para utilizar posteriormente en ensaladas o salteado con verduras y pollo, por ejemplo).
  • Mezclarlas con su guarnición y guardar las raciones con la preparación completa (por ejemplo, patatas cocidas con judías verdes y huevo cocido).

Consejos extra

Es aconsejable jugar con los alimentos y tener variedad durante las semanas. Si la semana pasada preparé arroz y patata, esta semana puedo cambiar y hacer boniato y cous cous, por ejemplo. Esto aplica a todos los grupos de alimentos.

Como última recomendación, guardar las preparaciones en porciones individuales. A la hora de consumirlo te será mucho más fácil de utilizar y no tendrás que descongelar todo para utilizar sólo una pequeña porción.

Si lo conservamos en el frigorífico bien envasado en tuppers herméticos, las preparaciones pueden aguantarnos varios días en perfectas condiciones. Si hemos preparado para varias semanas, podemos congelar lo que no vayamos a consumir e ir sacándolo cuando nos vaya haciendo falta.

De verdad que es un método súper útil y da mucho gustazo que llegue la hora de comer y con el solo gesto de abrir la nevera, sacar tu tupper, calentar y servir, ya tengas tu plato en la mesa con ¡cero esfuerzo!.

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